domingo, 16 de marzo de 2014

Capítulo 47.




Amanda Turner

No tenía nada qué hacer aquella mañana de domingo salvo esperar pacientemente a que llegara la hora del partido para ir a mi encuentro con Louis. Mi hermano había salido no sé a dónde, últimamente salía más de lo normal y estaba raro. Sabía que no salía con Josh porque yo misma se lo había preguntado y mi intuición femenina empezaba a sugerirme que mi queridísimo hermano estaba viéndose con mi rubia amiga perteneciente a la girlband inglesa del momento. Estaba decidiendo qué hacer con mi vida las horas que quedaban hasta la comida cuando recibí un whatsapp de mi querido ricitos.

¿Qué tal si comemos juntos y así me despido de mi mejor amiga? Xx
Espera que lo consulte en mi agenda, Harold.-contesté e inmediatamente, bajé a buscar a mi madre y tras unos segundos de súplica, conseguí permiso para salir a comer. Subí de nuevo a mi habitación y cogí el móvil.- ¿Dónde vas a llevarme? –escribí.
Al McDonald’s.-respondió y solté una carcajada mientras sacaba unos shorts vaqueros del armario.
No seas cutre, Harold.
Era broma, mujer. Tú vístete que paso a por ti en media hora.
Estoy en ello.-envié y tiré el móvil sobre la cama para vestirme.

Me puse los shorts y los acompañé con una camiseta de manga corta azul con unas letras blancas. Me calcé mis preciadas converse y cogí mi pequeña mochila. Metí el monedero, la funda de las gafas de sol, el móvil, el gorro que le había quitado la noche anterior a Louis y, por último, guardé la camiseta del Manchester ya que no me iba a dar tiempo a volver a casa antes de irme a ver el partido con Louis. Me maquillé ligeramente y, como hacía calor, decidí recogerme el pelo en una coleta alta dejando algunos mechones sueltos junto con el flequillo hacia un lado. Bajé con la mochila a la espalda y las gafas de sol en la mano.



-¿Dónde vas? –preguntó mi padre. ¿Cuándo había llegado?
-A comer con un amigo.-dije sin dar más explicaciones.
-¿Qué amigo? –ya empezaba con sus preguntitas.-¿Es tu novio?
-No le conoces.-resoplé.- Y no, no es mi novio. Yo de eso no tengo.-sonreí levemente y pensé en Nick y Louis, esa había sido una mentira bien gorda.
-Yo le conozco, no te preocupes, es un buen chico.-salió mi madre de la cocina, diciendo aquellas palabras para ayudarme.
-Y acaba de llegar.-dije después de que el timbre sonara.- Hasta luego.-me despedí de ambos y fui hasta la puerta.- ¡Harold! –exclamé.
-Hola pequeñaja.-me saludó. Nos dimos un pequeño abrazo y subimos a su coche.

Condujo hasta el centro de la ciudad y, aparcamos en el primer sitio que vio disponible. Caminamos charlando hasta pararnos frente a un restaurante italiano. ¿Es que siempre que alguno de ellos me llevaba a comer tenía que ser a un italiano? Negué con la cabeza y me eché  a reír. Inmediatamente, mi amigo empezó a mirarme raro.

-¿Qué te pasa ahora? –preguntó sujetando la puerta del local.
-Nada, nada.-respondí.

Pedimos una mesa para dos y un camarero nos guió hasta ella. Nos dejó la carta y pedimos lo que queríamos comer. No tardaron mucho en servirnos nuestros platos.

-Por cierto, Amy.-empezó a hablar mientras ya esperábamos a que nos trajeran el postre.
-Dime Harold.-rodó los ojos. No le gustaba que nadie le llamara así pero como mejor amiga oficial del ricitos podía darme el lujo de hacerlo.
-¿Louis y tú seguís llevándoos tan mal como siempre? –preguntó. ¿A qué venía eso ahora? Fruncí el ceño pensando durante unos segundos mi respuesta aunque no dudé.
-Sí, creo que seguiremos así de por vida.-afirmé.
-Vaya.-dijo algo ¿decepcionado?
-¿Por qué tanto interés en cómo va mi relación con Louis? –pregunté ahora yo.
-Es que verás.-empezó a hablar.- Te vas a reír.-hice un movimiento con la cabeza, pidiéndole que continuara.- Gin y yo hicimos una apuesta en Los Ángeles.
-¿Y de qué se trata? –tenía curiosidad.
-Apostamos que el perdedor cocinaría la cena al otro.-explicó.-Yo aposté que Louis y tú terminaríais juntos y ella, por el contrario, dice que acabaréis matándoos.-soltó una risita que acompañé. Mi amiga era un poco exagerada a veces.- La fecha límite es el cumpleaños de Nialler y está al caer. Y por lo que veo no habéis progresado mucho.-no podía parar de reírme. ¿En serio habían hecho apuestas sobre nosotros dos?
-Pues siento decirte, querido amigo, que perderás esa apuesta.-sentencié. Sabía perfectamente que por esas fechas, Louis y yo ya estaríamos juntos pero en secreto y dentro de nuestros planes no estaba contárselo a los chicos al menos por el momento.
-Eso me imaginaba.-dijo resignado.
-Si es que te tengo dicho que no apuestes a causas perdidas.-bromeé.

Terminamos de comer sobre las cuatro y media de la tarde y a las cinco empezaba el partido así que debía irme ya o no llegaría a tiempo. Me despedí de Harry y le pedí que les diera un gran abrazo a los demás de mi parte aunque más tarde hablaría con ellos para despedirme también. Él cogió el coche para ir a visitar a mi amiga y yo, fui a coger el autobús. Tardé unos veinte minutos en llegar al barrio de Louis y unos cinco minutos andando más tarde, estaba frente a su casa. Llamé al timbre un par de veces antes de que me abriera.

-Casi llegas tarde.-me recriminó.
-Hola Louis, ¿qué tal? Ah, sí, yo genial, gracias.-dije irónica. Él rió y besó mi mejilla.
-Pasa. Está a punto de empezar.-se hizo a un lado para que entrara y me adentré en su casa.
-¿Y Ron? ¿La has echado de casa? –pregunté divertida mientras dejaba mi mochila sobre el sofá. Ya tenía un par de bebidas y un cuenco de palomitas sobre la mesa del salón.
- Creo que había quedado con Ed.-me contestó.
-Ahora vengo.-me dirigí al baño con la camiseta del equipo en la mano. Entré y unos minutos después, salí preparada para ver el partido.

Pasamos una tarde muy divertida en la que no paré apenas de reír: Louis estaba demasiado gracioso cuando se indignaba con el árbitro o con algún jugador. El partido terminó pero ni yo tenía ganas de irme ni él de que me fuera así que, me acomodé en el sofá, quedando tumbada con la cabeza sobre sus piernas mientras charlábamos con el ruido de la televisión de fondo.

-¿Cuál es tu grupo de música favorito? –pregunté.
-¿A qué viene eso? –dijo mirándome divertido. Me encogí de hombros y sonreí.
-Llevamos saliendo por ahí unas semanas y no sé las cosas básicas que debería saber sobre ti.-comenté.
-The Fray.-contestó. Fruncí el ceño, haciendo memoria, me sonaba el nombre del grupo.
-¿Esos son los de How to save a life? –pregunté entonando esa pequeña frase de la canción.
-Tienen más canciones aparte de esa.
-Me lo imagino. Cántame alguna.-pedí.
-¿Ahora?
-No, mañana.-rodé los ojos.- ¡Claro que ahora! –exclamé. Resopló resignado, sabía que no iba a parar hasta que cantara un trocito.
-If I don’t say this now I will surely break as I’m leaving the one I wanna take. Forgive the urgency but hurry up and wait, my heart has started to separate. Oh oh oh, oh oh oh, be my baby. Oh oh oh, oh oh. Oh oh oh, oh oh oh, be my baby and I'll look after you.-cantó y yo no podía dejar de mirarle con una sonrisa de oreja a oreja.
-¿Cuidarás de mí, Lou? –pregunté inocente.
-Siempre, pequeña.-sonreí nuevamente mientras sentía sus labios presionar levemente la piel de mi frente.- ¿Y tu grupo favorito?
-Puf.-resoplé.- Es muy complicado. Me encanta 5SOS, Little Mix, Olly Murs y adoro a Demi Lovato.-afirmé.
-Y ahora me vas a cantar un trocito de tu canción preferida, ¿a qué sí? –Iba a contestarle de forma negativa pero no me dio tiempo.- Y no me digas que no porque quiero escucharte.
-Está bien pero no te asustes si lo hago tremendamente fatal.-advertí y él rio. Me aclaré la garganta, dándole importancia.-Baby, when they look up at the sky, we'll be shooting stars just passing by, you'll be coming home with me tonight, we'll be burning up like neon lights. Please still my heart cause it's freaking out, it's freaking out, right now, shining like stars cause we're beautiful, we're beautiful, right now. You're all I see in all these places, you're all I see in all these faces, so let's pretend we're running out of time, of time. Baby, when they look up at the sky.-no acabé el estribillo y paré de cantar.
-No lo haces tan mal como te piensas.

A partir de ahí, seguimos haciéndonos preguntas de ese tipo, haciendo que el tiempo se pasara volando entre bromas.

-Creo que debería irme, es tarde.-dije incorporándome.
-¿Quieres que te lleve? –se ofreció.
-No hace falta. Además, cuanto menos nos vean juntos, mejor.-afirmé y él asintió con la cabeza, dándome la razón. Me acompañó por el pasillo hasta la puerta.
-Ten cuidado y avísame cuando llegues, ¿vale? –pidió y solté una risita.- No te rías, ¿quieres? –colocó los brazos sobre su cintura, haciéndose el indignado.
-Es que te has parecido a mi padre.-me justifiqué.- Pero te avisaré, no te preocupes. Y tú llámame cuando lleguéis mañana a Australia.
-Lo haré.-murmuró antes de envolverme entre sus brazos. 

Respiré su aroma, intentando quedarme con él para los siguientes dos meses en los que no le vería. Levanté la cabeza para mirarle y sin darme cuenta, dirigí mi mirada hacia sus labios. Quería besarle. Tenía muchísimas ganas de hacerlo así que, casi con miedo, me incliné levemente y acerqué mis labios a los suyos que recibieron mi pequeño beso con alegría. No ocurrió como la noche anterior. Le había pillado igualmente de improviso pero esta vez, no dudó ni un segundo en seguir aquel beso que en pocos segundos, tomó demasiada fuerza y acabé con la espalda en la pared y su cuerpo sobre el mío sin dejar apenas espacio entre nosotros. Había tenido besos subidos de tono con Nick pero nunca en la vida me habían besado de aquella manera, con esa desesperación por no despegarnos el uno del otro.

-Vete ya o no podré controlarme.-susurró sobre mis labios, separándose un poco de mí para respirar. Sonreí al escucharle.
-Hasta pronto, Lou.-dije de la misma forma. Dejé un beso sobre su mejilla y, tras escabullirme de su pequeña prisión, fue hasta la puerta aunque me dí cuenta de algo antes de salir.- Casi lo olvidaba.-dije girándome sobre mí con el gorro en mis manos.

-Quédatelo.-dijo sonriendo y después de dedicarle una última sonrisa, salí de allí.



Veronica Reed

-¿Seguro que llevas todo, Boo? –le pregunté una vez más. Mi amigo era el mayor despistado de este mundo y probablemente, hubiera olvidado algo.
-Que sí.-repitió.- Que pesada eres cuando quieres.-protestó.
-Pero me adoras.-dije.
-Lo que tú digas, Ron.-le saqué la lengua y lo acompañé hasta la puerta.- Cuida de mi pequeña casa, eh.-me advirtió.
-Como si fuera mía.
-Esa idea no me gusta nada.-reí.
-Anda, vete ya o perderás el avión.-le metí prisa.- Dales un abrazo a los chicos de mi parte.
-¿A Liam también? –preguntó alzando una ceja. Le divertía aquello.
-Capullo.-le contesté.
-Yo también te quiero, amiga.-ambos reímos y nos abrazamos.-Vigila a mi chica también.-susurró en mi oído y sonreí.- Yo a cambio, intentaré meter en vereda a Payno.
-Pórtate bien, Boo.-
-Eso siempre.-volvimos a reír y, de una vez por todas, se metió en el taxi que le llevaría al aeropuerto.

Genial, ahora estaba sola en aquella casa tan enorme. No empezaba la universidad hasta la semana siguiente y, como la casa de Louis estaba bastante alejada, había pensado buscar un pequeño apartamento más cerca al que mudarme, además de que seguramente, mi amigo querría la casa disponible para invitar cuando quisiera a Amanda. Gin y Amy estarían ya de camino a enfrentar el primer día de instituto y Lucy supongo que trabajaría así que decidí llamar a Elizabeth y averiguar si la gustaría acompañarme en la búsqueda de mi piso. Aceptó sin dudarlo, así que tras darme una ducha, me arreglé y salí a su encuentro. Fuimos a una agencia inmobiliaria donde nos enseñaron un montón de apartamentos perfectos para estudiantes como yo.

-Gracias por acompañarme.-le dije ya sentadas en una cafetería, haciendo un poco de tiempo a que viniera a nuestro encuentro la señorita de la agencia para enseñarnos algunos de los pisos.
-No hay de qué. Gracias a ti por hacer que no me aburra.-respondió y reímos.- Oye, Ron.
-¿Qué? –pregunté.
-¿Has sabido algo más de Liam?

Gracias Eli, has tocado el tema más adecuado en este momento. Desde el día de su cumpleaños en el que me habló de aquella manera no había vuelto a tener noticias de Liam y tampoco quería. Total, si siempre iba a dirigirse a mí de malas maneras, mejor que no lo hiciera.

-No.-contesté.
-Pero me dijiste que.-empezó a hablar.
-Lo sé, sé que os dije que pensaba decirle que no salía con Ed pero ¿sabes qué? Ni siquiera se ha disculpado por tratarme como lo hizo, ni me ha mandado un mensaje ni nada así que eso será porque no le importo lo más mínimo, ¿para qué contarle la verdad si le da igual?



¡Hola chicas! Siento no haber subido el viernes como siempre, es que salí con una amiga a comer y volví tardísimo a casa y ayer tampoco me dió tiempo. Espero que os haya gustado a pesar de que es un poquito corto pero bueno, el siguiente quizás es más largo además que llega el momento esperado: ¡ruptura! jajajaja Un par de cositas sobre este capítulo: las canciones que cantan son Look After You de The Fray y la que canta Amy es de Demi Lovato, Neon Lights. Hablando de lo de las canciones, cuando ella le pregunta si va a cuidar de ella es porque la última frase que canta dice eso mismo "cuidaré de ti". Hoy quería dedicárselo a @Lau_LHNZL que ayer fue su cumpleaños, ¡felicidades, preciosa! Ah, por cierto, sé que algunas "escritoras" tienen grupos de wa con sus lectoras y eso, no voy a crear ningún grupo porque mi móvil va fatal pero a lo que iba, que si cualquiera de vosotras quiere charlar conmigo o lo que sea pues pedidme el wa o hablamos por twitter, que yo estaré encantada. Nada más por hoy, intentaré subir entre semana Unforgettable Summer. Muchas gracias por todo.
Love,
Sarai.