domingo, 8 de diciembre de 2013

Capítulo 31.




Veronica Reed

En cuanto me bajé del coche de Liam, caminé hasta la puerta de la casa de mi mejor amigo llevando mi pequeña maleta en la mano derecha. Tuve que llamar un par de veces al timbre antes de que mi amigo de ojos azules y pelo alborotado saliera a recibirme. Sin darme tiempo a nada, me abrazó fuertemente, haciendo que la maleta cayera al suelo y mis pies dejaran de tocarlo por unos instantes.

-Lo siento, lo siento, lo siento y mil veces lo siento.-repitió varias veces.
-Boo.-le llamé.- me estás ahogando.-
-Perdón.-dijo mientras me soltaba.- Eh, me has llamado Boo, ¿eso quiere decir que ya no estás enfadada conmigo? –preguntó poniendo la cara de un niño de cinco años.
-Sigo enfadada contigo, Tomlinson.-dije lo más seria que pude.-
-Vaya, yo pensaba que ya se te habría pasado.-murmuró cogiendo mi maleta y entrando en casa. Le seguí esbozando una pequeña sonrisa. Claro que ya no estaba enfadada con él, era mi mejor amigo desde hacía mucho y sabía cómo era, por eso, era consciente de que lo que había hecho no había sido con mala intención.
-¿A qué hora es la cena en casa de Hazza? –pregunté.
-A las ocho.-contestó.
-Voy a deshacer la maleta.-él asintió con la cabeza y salió de la habitación.

Sabía que lo estaba pasando mal, a ninguno nos gustaba estar en esa situación pero de alguna manera tendría que cobrarme su incapacidad de mantener la boca cerrada así que le haría un poco de rabiar. Guardé la ropa que me había llevado a Doncaster mientras escuchaba un poco de música. Estuve revisando un poco mis redes sociales y sobre las seis y media decidí ir a darme una ducha para empezar a arreglarme. Pasé un par de minutos con las puertas del armario abiertas de par en par pensando qué ponerme para aquella noche hasta que finalmente decidí llevar un vestido de tirantes con vuelo azul marino con estampado de flores rosas.

-¿Puedo pasar? –pregunté después de llamar a la puerta del baño.
-Claro.-me respondió. Abrí la puerta y me le encontré con la toalla anudada a la cintura, peinándose frente al espejo. Me miró cuando yo fui a coger mi bolsa de aseo.
-¿Qué? –pregunté mirándole.
-Nada, nada.-sonrió levemente volviendo a mirarse en el espejo.- Que vas muy guapa, vas a meter a Liam en un gran dilema.-
-No bromees conmigo cuando estoy enfadada.-le dije y me sacó la lengua. En realidad, no aguantaría a chincharle durante mucho más tiempo.

Volví a la habitación y me senté frente al espejo para maquillarme un poco. Me recogí el pelo en un moño para que el detalle de la espalda del vestido se luciera, me calcé unos zapatos de tacón rosas y me puse a meter lo esencial en un pequeño bolso.

-¿Estás lista, Ron? –escuché gritar a mi amigo.
-Podemos irnos ya.-dije saliendo de la habitación con el bolso colgado de un hombro y una cazadora vaquera en la mano por si refrescaba.

Amanda Turner

Cena en casa de Harry y después, ¡a bailar! No había un plan mejor para una noche de sábado. Terminé de ducharme y no me costó mucho elegir qué me pondría en aquella ocasión: unos pantalones cortos negros de cintura alta acompañados por una blusa sin mangas fucsia algo ancha. No tardé apenas tiempo en arreglarme el pelo ya que lo dejé suelto pero con el maquillaje fue completamente distinto. Harry me había advertido aquella mañana que aunque ellos tenían enchufe para entrar en la discoteca a la que iríamos, debería maquillarme más de lo normal para aparentar más de dieciocho y que me dejaran entrar en su compañía sin poner ningún obstáculo así que, ¡manos a la obra! Escogí una sombra bastante oscura por no decir casi negra para darle un toque ahumado a los ojos, los delineé de negro tanto por arriba como por abajo y apliqué rímel para alargar mis pestañas. Di un tono más sonrosado a mis mejillas con un colorete rosa y los labios los pinté del mismo color. Entré de nuevo a mi habitación para ponerme unos zapatos negros de cuña, abiertos un poco por delante y coger una americana del mismo color. Me colgué el bolso y me miré en el espejo antes de salir: claramente, había conseguido mi objetivo y no parecía la niña inocente de siempre.

-¿Qué tal estoy? –dije entrando en la habitación de Dani y dando una vuelta.- Dime que aparento más de dieciocho.
-Diría que tienes casi diecinueve.-contestó y ambos reímos.- No, ahora en serio. Estás genial, tortuguita.-sonreí y le abracé de lado.- ¿Te apetece unirte a nosotros después de cenar? –le pregunté. Tenía entendido que al baile se nos unirían Eleanor y Sophia, la cena era algo en plan “solo amigos” a pesar de que Lucy y Niall estaban juntos al igual que Gin y Harry.
-No sé, ¿sabes si irá Perrie? Porque si es así ya te digo que no.
-No creo.-respondí y me miró extrañado, seguramente pensando que iría porque Zayn estaría allí.- Zayn y ella ya no están juntos.-dije y abrió los ojos como platos. Me eché a reír.- Anda, vente, hazlo por mí que si no el ogro que tenemos por padre no me dejará volver tarde.-pedí.- Si vienes, prometo quedar algún día con Perrie aquí y te voy preparando el terreno.-comenté dándole un codazo. Él rió y suspiró.
-Está bien.-dijo.- Mándame luego la dirección del sitio y nos vemos allí.-
-Eres el mejor hermano del mundo.-exclamé y besé su mejilla.

Salí de su habitación y bajé las escaleras. Ahora venía la parte más complicada de todas: que mi padre diera el visto bueno al modelito de esa noche.

-¿Dónde vas? –preguntó mi madre.
-A cenar con las chicas.-dije.- Y luego vamos a bailar un rato.
-¿Y es necesario que vayas tan maquillada? –protestó mi padre. Ya empezamos. Resoplé.
-Me tengo que ir que llego tarde.-dije mientras me dirigía a la puerta.
-Te quiero aquí antes de las doce.-le escuché decir antes de que saliera. Volví dentro.
-Pero a esa hora es cuando empieza la mejor música.-me quejé.
-Me da igual. Ya me has oído.
- ¿Y si viene Dani conmigo? –pregunté.- ¿Puedo quedarme un rato más? –Mi padre se quedó en silencio pensándose mi propuesta hasta que mi hermano se asomó por las escaleras para intervenir en mi favor una vez más.
-Iré a vigilarlas.-comentó.
-Está bien.-aceptó.- A las tres en casa.-hice una mueca de protesta.- Las tres o nada.-me miró serio y asentí con la cabeza.
-A las tres.-afirmé, besé la mejilla de mi madre y salí de casa. Cogí el metro y afortunadamente, pude sentarme.

¿Qué me dices si te invito a cenar esta noche? Te echo de menos y me apetece pasar un rato contigo. Te quiero.-Ahí estaba Nick, esta última semana no nos habíamos visto mucho porque él había estado liado con los papeles para la matrícula de la universidad.
Ya he quedado a cenar pero vamos a ir todos a la discoteca después, ¿qué tal si nos vemos allí?-le contesté.
Perfecto. Cuando acabéis la cena, avísame.

Continué hablando con él un rato más hasta que llegó la parada en la que tenía que bajarme. Caminé un poco por la calle y me encontré en seguida con la casa de Harry. Llamé a la puerta y me abrió sin necesidad de tocar el timbre de nuevo.

-¿Quién eres tú y qué has hecho con mi pequeña Amy? –dijo mirándome de arriba abajo.
-¿No me dijiste que dejara de ser una niña por una noche? Pues aquí me tienes, ¿qué te parece?
-Estás preciosa.-dijo riendo y besé su mejilla.
-¿Quién es, Haz? –era la inconfundible voz de mi amiga. La vi cruzar el pasillo de la cocina al salón con una bandeja en las manos. Iba impecable con un vestido corto ajustado de encaje beige y marrón.
-Soy yo, boba.-la saludé en el salón.
-Vaya, ¿tengo que recordarte que tienes novio y no tienes que ligar después?
-Mira que eres tonta.-la empujé riendo.- Podría decirte lo mismo.
-Déjense de charla, señoritas que tenemos que terminar de poner la mesa.-dijo Harry interrumpiéndonos.- Ah.-se dio la vuelta antes de salir por la puerta del salón.- Y nada de ligar, que os he oído.-reímos con su comentario.

Ambas le seguimos hasta la cocina a ayudarle a llevar el resto de platos que tenía ya preparados.

-Voy yo.-dije cuando sonó el timbre. Me encontré al otro lado con Liam.- ¡Leeyum! –exclamé y nos abrazamos.- Tú no sé cómo lo haces pero cada vez que te veo estás más guapo.-él rió y besó mi mejilla.
-Lo mismo digo.-entramos mientras íbamos hablando aunque no nos dio tiempo a mucho ya que el timbre volvió a sonar.- Ayuda tú a esos dos, yo me encargo de la puerta.-me dijo Liam y entré de nuevo en la cocina para terminar de sacar al jardín los platos con la comida.

Louis Tomlinson

Sabía que lo estaba haciendo a posta. Quería aparentar que seguía enfadada conmigo pero no era así, pasó la tarde en su cuarto sin hablar conmigo hasta que tuvimos que irnos para la cena. Todo el camino hasta la casa de Harry lo pasé haciéndola preguntas sobre los días que había estado en Doncaster: ella se limitaba a contestarme seca y yo hacía como que me sentía mal. Aparqué en el primer sitio que encontré y nos bajamos del coche.

-¿Quieres parar ya, Ron? –dije. Ella me miró con el ceño fruncido.- Sé que ya no estás enfadada conmigo.-afirmé.
-¿Qué te hace pensar eso? ¿Es que ahora eres adivino o qué? –preguntó colocándose una mano en la cintura.
-Vamos, cada vez que me contestas mal haces lo imposible por no reírte.-ella rodó los ojos y sonrió.
-Vale, está bien, me has pillado.-admitió.- Odio que me conozcas tanto.-la abracé de lado y la acerqué a mi mientras caminábamos hasta la casa de Harry.
-He recuperado a mi Ronnie.-dije contento.
-Pero aún me debes una muy gorda por lo que hiciste, Tomlinson.-
-Lo sé, y lo siento de verdad, pero es que no pude callarme, Liam me estaba poniendo de los nervios con su “ay, es que no me contesta”.-exageré haciéndola reír.- Pero prometo compensártelo.
-Pensaré en algo mañana.-
-Me parece justo.-besé su mejilla antes de llamar al timbre. El anfitrión nos abrió.
-Llegáis los últimos.-dijo antes de saludarme a mi chocando los puños y a mi amiga con un beso en la mejilla.
-¡Ya era hora, tenemos hambre! –gritó el irlandés cuando nos vio aparecer en el salón.
Todos los allí presentes se levantaron a saludarnos y empezamos a ocupar nuestros sitios alrededor de la mesa que estaba colocada en el jardín.
-No, creo que ya no falta nada más, Harold.-dijo Amy entrando en el jardín y no pude evitar hacerle un pequeño escaneo mientras saludaba efusivamente a Ron. Terminaron su abrazo y nuestras miradas se cruzaron.- Hola.-me saludó. Hice un leve movimiento con la cabeza y me senté en mi sitio, entre Niall y Gin.

La cena transcurrió entre charlas de todo tipo y muchísimas risas aunque con ella especialmente no crucé ni una sola palabra en toda la noche.

-Bueno, bueno, un poco de silencio y atención.-dijo Harry levantándose y llamando la atención de todos dando con el tenedor suavemente en la copa.-Los chicos y yo tenemos algo que proponeros.-En seguida las chicas se miraron entre ellas, sin entender muy bien qué pasaba.
-¿De qué se trata? –preguntó Eli curiosa.
-Liam, por favor.-pidió Niall.
-Venga, sin rodeos, chicos.-exigió Gin.
-Yo ya sé lo que es.-canturreó Lucy.
-¡Niall! –le regañaron a la vez Harry y Zayn.
-Lo siento.-dijo Niall poniendo cara de inocente, levantando las manos en el aire.- No sabéis las armas que tiene.-comentó y nos echamos a reír.
-Podemos hacernos una idea.-sugerí yo haciendo que la interesada se sonrojara y su novio besara su mejilla después.
-¿Queréis contarnos qué pasa? –dijo Amy.
-Veréis, la semana que viene nos vamos a Los Ángeles.-empezó a explicar Zayn.
-¿Te vas y no me habías contado nada? –regañó Gin mirando a Harry.
-¿Quieres callarte y seguir escuchando, doña nomecuentasnada? –le contestó.
-Como decía Zayn.-siguió Liam.- nos vamos a L.A. porque tenemos que grabar nuestro nuevo videoclip para la canción de nuestra peli.-contó.
-¡Y hemos pensado que os podríais venir a pasarla con nosotros! –exclamó Niall.
-Estáis de broma, ¿no? –comentó Eli. Los cinco negamos con la cabeza. Niall, Harry, Liam y yo habíamos pedido permiso para llevarnos a nuestras chicas durante aquella semana y nos habían dado una respuesta afirmativa, el problema era que al final ni Els ni Sophia podían acompañarnos.
-¿Qué decís? ¿Os apuntáis? –preguntó Harry.
-Yo ya he aceptado.-dijo Lucy.
-Claro que voy.-contestó Gin entusiasmada.- No creo que me pongan problemas en casa.
-Yo supongo que también iré.-respondió Ronnie.
-¿Eli? ¿Amy? –preguntó Niall.
-Yo…-empezó Eli.- Es un viaje demasiado caro, no me lo puedo permitir.-argumentó.- Y tampoco puedo dejar a mi madre sola tanto tiempo.
- Eh, ¿quién ha dicho nada de que os lo tengáis que pagar? –le dijo Zayn.
-Eso, es como un regalo de nuestra parte.-añadió el rubio a lo que los demás asentimos.  Ella resopló.
-Dejadme que lo piense.-
-Nada de pensar, te vienes con nosotros.-dijo Zayn.
-¿Y tú qué, pequeñaja? –le preguntó Liam a Amy que era la que estaba a su lado.
-No sé ni para qué preguntas, Liam. Sabes de sobra que no la dejaran ir, aún es una niña.-contesté, quizás algo borde, mirándola fijamente.




¡Hola, hola! Aquí está el capítulo 31. Sé que debería haberlo subido el viernes como hago siempre pero he tenido una semana complicadilla y no me dió tiempo a escribir nada porque el jueves estuve en la universidad hasta las ocho de la tarde, ayer de compras navideñas y a todo esto hay que sumarle los trabajos que tengo que hacer y aggg. Bueno, el capítulo de hoy ha sido más bien flojillo, lo sé, es un poco caquita pero bueno, al menos ya sabéis qué es lo que los chicos les tenían que contar y Ron ha perdonado a Lou su desliz. Os prometo que el siguiente capítulo será muuuuuucho mejor: tendréis algo que pasará con Zayn y Eli, quizás haya momento Garry y...chán, chán, otro momento Lamy. Como os he dicho antes estas dos próximas semanas voy a estar hasta arriba de cosas con la universidad así que, yo intentaré subir el viernes un nuevo capítulo pero no prometo nada. En cuanto a Unforgettable Summer, tengo el primer capitulo más o menos a la mitad, tampoco sé cuando voy a poder acabarlo, quizás si me pongo hoy cuando termine de hacer cosas lo termino pero bueno, en cuanto lo tenga os lo subo, de verdad. ¡GANÉ EL CONCURSO PARA IR A VER EL MIÉRCOLES LA GRABACIÓN DE LOS CHICOS EN LA VOZ! Y estoy KJSAHBFHJSBDFHJSBDJHFVBJSDHFBVJ Muuuuuuuuuy nerviosa, aún no termino de creérmelo *-* ¿Por casualidad alguna de vosotras va? Si es así, ya sabéis me lo decís y allí nos vemos. Ya os contaré qué tal cuando vuelva a subir. Bueno, no me enrollo más. Muchísimas gracias
Love,
Sarai.