Niall Horan
Nos despedimos del resto en cuanto terminamos de comer el
postre y, tras dejar nuestra parte correspondiente a lo que habíamos tomado
–por supuesto no le permití a ella pagar lo suyo– salimos del restaurante para
poner rumbo a la oficina en la que el padre de Lucy trabajaba. Caminamos a un
ritmo algo lento por las calles de Los Ángeles unidos por una de nuestras manos
mientras charlábamos de cualquier tontería que se nos venía a la cabeza.
-Creo que es aquí.-dijo en cuanto nos posicionamos frente
a uno de los edificios más altos de la ciudad.
-Pues vamos.-la animé a entrar. Nos metimos en el
edificio a través de una de esas puertas giratorias con cristaleras y nos
dirigimos a una señorita trajeada que se encontraba detrás de un gran
mostrador.
-Buenas tardes.-saludó amablemente.- ¿En qué puedo
ayudarles?
-Venía a ver al señor Austen.-habló Lucy.- Es mi
padre.-añadió antes de que seguramente aquella chica nos dijera que no podíamos
pasar.
-Oh, claro. Un momento.-esbozó una sonrisa, tecleó un par
de números en el teléfono y mantuvo una brevísima conversación.- Pueden pasar,
planta número dieciséis. Es el despacho que tiene la puerta abierta.-nos
indicó.
-Gracias.-dijimos prácticamente a la vez y fuimos en
busca del ascensor porque, obviamente no íbamos a subir dieciséis pisos por las
escaleras.
-Ni siquiera me has dicho aún cómo se llama tu
padre.-comenté mientras el aparato nos llevaba al piso deseado.
-Bruce.-me contestó sonriendo.
-¿Por qué sonríes así? –pregunté mirándola. Ella negó
levemente con la cabeza sin dejar que la sonrisa abandonara su cara.
-Nada, nada.-le quitó importancia, dejando sin respuesta
a mi pregunta.- Vamos.-besó cortamente mis labios antes de que el ascensor
abriera sus puertas.
Nuevamente, agarrados de la mano, recorrimos el pasillo
durante unos segundos para llegar al despacho con la puerta abierta, tal y como
la chica de la recepción nos había indicado. Asomó la cabeza para entrar antes
que yo y tocó un par de veces con los nudillos en la puerta.
-¿Se puede? –preguntó sonriendo.
-¡¿Lucy?! ¡¿Pero qué haces aquí?! –exclamó una voz masculina
con entusiasmo y, segundos después, aquel hombre ya estaba abrazando a Lucy que
previamente había soltado mi mano.- ¡Menuda sorpresa me has dado, pequeña!
-Te echaba de menos, papá.-dijo ella mientras se
refugiaba en los brazos de su padre que, físicamente, era muy parecido a mi
novia. Mientras, yo contemplaba feliz la escena, apoyado en el marco de la
puerta.- Casi lo olvido.-comentó.- Quería presentarte a alguien,
papá.-pronunció las “palabras mágicas”. Bien, Niall, ¡allá vamos! Se acercó a
mí y me dedicó una preciosa sonrisa.- Papá, él es Niall, mi novio. Nialler, mi
padre.-hizo las presentaciones y en seguida le tendí la mano a su padre.
-Encantado.-dije.
-O sea, que este señorito es el culpable de que te
quedarás en Londres, ¿no? –preguntó después de estrecharme la mano, algo serio
lo que hizo que me asustara un poco.
-Bueno, en parte sí.-respondió ella. Su padre sonrió,
tranquilizándonos creo tanto a ella como a mí.
-En parte y en todo.-habló él.- Pero sabes que no me
importó que te quedaras, te echo mucho de menos, claro que sí pero ya eres
mayorcita como para decidir qué hacer con tu vida. ¿Os parece si vamos a tomar
algo y charlamos un rato? –propuso.
-Claro.-contestamos otra vez a la vez y nos echamos a
reír.
El señor Austen cerró la puerta de su despacho con llave
y nos indicó el camino a lo largo del pasillo hasta el ascensor que habíamos
cogido antes. Bajamos tan solo un par de plantas y nos llevó hasta una
cafetería. Nos preguntó qué queríamos de beber y fue a pedirlo a la barra.
Volvió para sentarse frente a mí, en la mesa que habíamos elegido y unos
minutos después, una camarera nos trajo lo que habíamos pedido.
-Dime una cosa, Niall, ¿nos conocemos de antes? ¿nos
hemos visto en algún lugar? –preguntó.- Porque me resultas familiar.-Lucy y yo
nos miramos y sonreímos.
-Seguramente será debido a mi trabajo.-dije haciéndome el
interesante.
-¿Ya trabajas, muchacho? ¿Cuántos años tienes? Pensaba
que estarías estudiando en la universidad.
-Casi 20, señor Austen.-contesté.
-Oh, no, nada de señor. Llámame Bruce, por favor.-pidió y
asentí con la cabeza.
-Nialler es cantante, papá.-explicó Lucy y él abrió los
ojos como platos.- ¿Recuerdas a One Direction? –siguió hablando ella y al ver
que su padre fruncía levemente el ceño, empezó a cantar.- Baby you light up my world like nobody else.
-Ah, ya. Sí, sí, claro que sé quién son.-exclamó.- Esos
cinco chiquillos que tanto te gustan.-las mejillas de mi chica empezaron a
ponerse rojas de un momento a otro y le sonreí.- Pero, ¿cómo llegaste tú a
conocer a alguien famoso? –preguntó curioso.
Y ahí fue cuando empezamos a contarle nuestro encuentro y
que, en realidad, nos conocíamos desde hacía mucho más tiempo. Una hora más
tarde, él tenía que volver al trabajo así que nos despedimos de él, quedando en
que antes de regresar a Londres pasaríamos a despedirnos de él siempre y cuando
dejáramos que nos invitara a comer.
-¿Y bien? ¿Cómo he estado? ¿Crees que he pasado la
prueba? –pregunté en cuanto salimos del edificio. Ella se echó a reír.- ¿Qué?
-¿Te preocupa mucho haberle caído bien? –preguntó
divertida, mirándome. Me encogí de hombros.
-Lo necesario.-contesté.- Caerle bien a tu padre hace las
cosas más fáciles, quiero decir, que le guste como novio de su hija.-expliqué.-
Porque si no…prohibiría la relación y bueno.-hice una pequeña pausa.- aunque he
de admitir que tendría su puntillo lo de vernos a escondidas.-soltó una
risita.- prefiero que no sea así.
-No hay de qué preocuparse, Nialler.-se paró frente a mí
y se puso de puntillas, poniendo su cara a la altura de la mía.- Creo que has
pasado la prueba sin problemas.-se acercó para besar cortamente mis labios pero
lo alargué cogiéndola de la cintura, apretándola unos segundos más contra mí.
Volvimos de nuevo, paseando, disfrutando del día tan
soleado –y caluroso– que la ciudad nos brindaba.
-Un momento.-dije parándome frente a un escaparate de una
tienda llena de gorras.
-¿Otra más? –preguntó.- ¡Si tienes un montón! –rió.
-Me gustan.-admití.- Además, tú tienes un montón de camisetas
y no te digo nada.-rebatí lo que hizo que me sacara la lengua. Entramos en la
tienda y fui directamente a la pared del fondo en la que se mostraban
muchísimas gorras de distintos colores y con diferentes dibujos en ellas.- No
permitas que me compre más de una, Lu.-la pedí y ella rio asintiendo con la
cabeza.-Empecé a coger una gorra tras otra y a probármelas frente a un espejo.-
¡Lu! –la llamé ya que se había puesto a dar una vuelta por la tienda.- ¿Cuál te
gusta más? –pregunté enseñándole dos gorras: una azul oscuro de adiddas con la
visera en azul más claro y otra gris en la que ponía Lakers en el frente en color
morado. Me las probé varias veces las dos para que ella lo viera.
-Las dos te quedan genial.
-Así no me ayudas.-refunfuñé.
-Llévatelas.-
-¿Qué te he dicho cuando estábamos entrado?
-Que no dejara que compraras más de una.-dijo. Resoplé
mirando las dos gorras, ¡qué dilema!
-¡Ya sé! –exclamé.- Me llevaré la que mejor te quede a
ti.-afirmé.
-Estás como una cabra.-murmuró ella negando con la cabeza.
-A ver.-la probé la gris. Arrugué la nariz, se la quité y
le coloqué la azul.
-¿Y bien?
-Me quedo la azul.-besé su mejilla y dejé la gorra gris
en su sitio.
Veronica Reed
Después de dar una vuelta por la ciudad y cenar, como no,
entre risas y bromas, volvimos a casa. Todos estábamos bastante agotados: entre
el viaje, los chicos por haber estado trabajando y nosotras porque no habíamos
parado quietas un momento. Así que nada más llegar, nos despedimos y cada uno
se dirigió a su habitación, en mi caso, compartida con Amy y Eli.
-Estoy agotada.-exclamó Eli dejándose caer sobre la cama.
-Ya somos dos.-la acompañó Amy.
-Vaya par de flojas estáis hechas.-dije metiéndome en el
baño de la habitación para cepillarme los dientes.
-Por cierto, Amy, no nos has contado qué tal la comida
con Zayn.-le escuché preguntar a Eli.
-¡Eso! –dije con dificultad ya que tenía pasta de dientes
en la boca.
-Bien, bien.-respondió.
-¿Qué clase de respuesta es esa? –insistió Eli. Me
enjuagué y salí de nuevo a ponerme el pijama.
-¿Y ese interés, Eli? –dije para picarla. Se notaba a
kilómetros que entre Zayn y ella había algo.
-¿No estarás celosa? –preguntó Amy, siguiéndome el juego.
-¿Celosa? ¿Y por qué tendría que estarlo? –dijo ella
haciéndose la loca.
-Vamos, Eli.-me subí en la cama, poniéndome la camiseta
del pijama.- A nosotras puedes contárnoslo, ¿qué ocurre entre tú y Zayn?
-Yo lo sé.-canturreó Amy. Eli la miró en seguida,
intentando que no dijera nada.
-¿Por qué a mí nunca me cuentas las cosas? –dije
queriendo parecer ofendida.
-Se besaron la semana pasada.-contó Amy.
-¿Qué? –dije sorprendida.
-Pero ella salió corriendo.
-¿Y eso por qué? –pregunté curiosa.
-No quiero hablar de ello ahora, chicas.-
-¿Pasa algo malo?
-Es solo un pequeño obstáculo que superar, ¿verdad? –dijo
Amy abrazándola por los hombros.- Pero estoy segura de que Malik y su encanto
pronto lo conseguirán.-la dio un codazo y nos echamos a reír a causa de lo
rojas que las mejillas de Eli se habían puesto de repente.
-¿Y tú qué tal de chicos, Ron? –Oh, oh. Ahora me atacaba
a mí.
-Mal.-admití. Ambas me miraron.- Oh, venga, no me miréis
así. Estar enamorada de alguien a quien no puedes tener más que como amigo no
es una situación idílica precisamente.-hablé.- Pero bueno, es lo que
hay.-suspiré.
-Por cierto, en el aeropuerto ibas a contarme algo sobre
Liam.-me dijo Amy.-
-No es nada, es solo que últimamente le noto
raro.-comenté.- Es como si estuviera triste.
-Será que Sophia no le da los mimos suficientes.-dijo Amy
levantando las cejas.- Es tu oportunidad, querida.
-Serás idiota.-le tiré una almohada a la cara mientras
reía. Ahí empezó una pequeña pelea de almohadas que terminó con las tres
tumbadas boca arriba en la cama.
-¿Y tú qué, Amy? ¿Has dado ya el gran paso con Nick?
–preguntó Eli y ella al instante dejó de reírse.
-¿Qué? Ahora ya no te ríes tanto, eh, enana.-la piqué.
-Eso, venga, te toca, enana.-repitió Eli haciendo
especial hincapié en la última palabra.
-Dejad de llamarme así en ese tonito, me recordáis a
Louis.-se quejó.
-Louis es otro tema que abordaremos después.-dije medio
riendo.- Ahora contesta a la pregunta, señorita.
-No.-dijo y la miramos.- No ha pasado nada
todavía.-resopló. La daba vergüenza hablar de ese tema, se notaba.- Hemos
estado a punto dos veces.-empezó a hablar.- pero una nos interrumpió su
teléfono y la otra…-se quedó callada.
-¿La otra? –preguntamos casi a la vez incorporándonos
levemente. Ella estaba en medio de las dos.
-Ag.-se tapó la cara con la almohada.-
-Amy.-la llamó Eli, destapándola.- ¿Qué pasa?
-No lo sé, está todo en mi cabeza.-se incorporó también,
apoyando la espalda en el cabecero.- Cada vez que le beso, no puedo evitar ver
sus ojos azules y.-resopló.- ¡creo que me estoy volviendo loca!
-Espera, espera, ¿qué ojos? ¿de qué hablas?
Explícate.-pedí.
-Los ojos de Louis.-susurró. Eli y yo nos miramos más que
sorprendidas. ¿Acababa de decir que veía los ojos de mi amigo cuando besaba a
su novio? Esto no era normal.
-Me pasa desde el día en que fui a su casa a ver el
partido.-habló.- No lo entiendo la verdad, yo quiero a Nick pero joder, cada
vez que me besa, mi cabeza se empeña en ponerme la imagen de Louis.-
-Algo pasó ese día que no nos has contado, ¿cierto?
-Nos besamos.-murmuró.- Bueno, no, ¡ni siquiera eso se
considera un beso! Es decir, era la emoción del momento, habíamos ganado la
copa y nuestros labios chocaron, fue algo que no significó nada, tan solo nos
rozamos.-estaba exasperada.
-Pues qué quieres que te diga, parece que si significó
algo, ¡mírate! –le dije medio riendo. Se veía graciosísima en ese estado.
-Uy, sí, seguro, desde ese día no para de ser un capullo
conmigo de nuevo. Además, que estoy muy bien con Nick.-
-Permite que lo dudemos, amiga.-comentó Eli.
El silencio se hizo en la habitación y después de aquella
charlita que habíamos tenido y que había traído muchas sorpresas y confesiones,
ellas dos se pusieron el pijama y nos metimos las tres en la cama.
-¿Puedo decirte algo, Amy? –pregunté.
-Claro.-contestó.
-Creo que le gustas a Louis.-expuse lo que llevaba
sospechando desde hacía ya mucho tiempo.
-No lo creo.
-Yo estoy de acuerdo con Ron.-intervino Eli.
-¿Sabes? Esa es una de sus formas de
demostrarlo.-comenté.
-¿Cuál? –preguntó ella.
-La de meterse con la chica que le gusta.-sonreí
recordando la situación que se repetía siempre cuando de pequeños había alguna
chica que le interesaba. Siempre la picaba pero terminaban juntos, no sé cómo
se las apañaba pero luego de repente, se volvía encantador y ellas caían.- Le
conozco mucho y se le nota. Además, siempre que sales en alguna conversación,
evita hablar de ti o si no, hace lo mismo que cuando estás presente, se pone a
la defensiva y empieza a gritar que eres una niña y demás, pero en el fondo le
encantas. Apostaría incluso a que le tienes loco. Y al parecer, a tí él tampoco te deja indiferente.
-No digas tonterías, Ronnie. Él está genial con Els y yo
con Nick, así que, asunto zanjado.-comentó Amy.
-Terminarás dándome la razón. Es solo cuestión de
tiempo.-dije.- Y por cierto, a mí me parece que haríais buena pareja.
-Cállate.-me ordenó y reí.
-Vaya nochecita se están perdiendo Lucy y Gin.-habló Eli
uniéndose a mi risa.
-Mañana tendremos tiempo de ponerlas al día, no te
preocupes.-dije seria como si fuera un asunto de suma importancia y estallamos
en carcajadas.
Ya sé que no es viernes pero como el viernes obviamente no pude subir y ayer saqué un ratito para terminar este capítulo, ¿para qué haceros esperar hasta el viernes que viene? ¿Qué os ha parecido este capítulo? Parece que Nialler le ha caído bien al padre de Lucy... ¿Y Liam? ¿Qué le ocurrirá? ¿A qué viene esa "tristeza" de la que habla Ronnie? Por otro lado, Ron no ha podido callarse y ha tenido que contar sus suposiciones sobre Amy y Louis, jajajaja. No sé qué más deciros, ah, sí, que os tengo buenas noticias: mañana hago el segundo examen y es el más complicado de todos así que, con esto quiero decir que a partir de mañana tendré un pelín más de tiempo para escribir y quizás no tengáis que esperar tanto. De todas formas, el lunes que viene termino ya y volveré a subir con normalidad, lo prometo. Ah, una última cosita de la que no sé si os habréis dado cuenta pero por si acaso, lo aclaro: en las fotos del blog pone debajo de la de Niall que tiene 20 años y en el capítulo, le ha contestado al padre de Lucy diciendo que tiene casi 20, bien, es porque en la fic estamos aún en julio y no ha llegado todavía el cumpleaños número 20 de Nialler. Muchísimas gracias y espero que lo hayáis disfrutado, ¡nos vemos en el siguiente!
P.D.: Hoy os dejo dos fotillos. La primera, de nuestro cumpleañero que ayer se nos hizo un añito mayor. La segunda, de Nialler probándose gorras como en el capítulo.
Love,
Sarai.

