Veronica Reed
En cuanto me bajé del coche de Liam, caminé hasta la
puerta de la casa de mi mejor amigo llevando mi pequeña maleta en la mano
derecha. Tuve que llamar un par de veces al timbre antes de que mi amigo de
ojos azules y pelo alborotado saliera a recibirme. Sin darme tiempo a nada, me
abrazó fuertemente, haciendo que la maleta cayera al suelo y mis pies dejaran
de tocarlo por unos instantes.
-Lo siento, lo siento, lo siento y mil veces lo
siento.-repitió varias veces.
-Boo.-le llamé.- me estás ahogando.-
-Perdón.-dijo mientras me soltaba.- Eh, me has llamado
Boo, ¿eso quiere decir que ya no estás enfadada conmigo? –preguntó poniendo la
cara de un niño de cinco años.
-Sigo enfadada contigo, Tomlinson.-dije lo más seria que
pude.-
-Vaya, yo pensaba que ya se te habría pasado.-murmuró
cogiendo mi maleta y entrando en casa. Le seguí esbozando una pequeña sonrisa.
Claro que ya no estaba enfadada con él, era mi mejor amigo desde hacía mucho y
sabía cómo era, por eso, era consciente de que lo que había hecho no había sido
con mala intención.
-¿A qué hora es la cena en casa de Hazza? –pregunté.
-A las ocho.-contestó.
-Voy a deshacer la maleta.-él asintió con la cabeza y
salió de la habitación.
Sabía que lo estaba pasando mal, a ninguno nos gustaba
estar en esa situación pero de alguna manera tendría que cobrarme su
incapacidad de mantener la boca cerrada así que le haría un poco de rabiar.
Guardé la ropa que me había llevado a Doncaster mientras escuchaba un poco de
música. Estuve revisando un poco mis redes sociales y sobre las seis y media
decidí ir a darme una ducha para empezar a arreglarme. Pasé un par de minutos
con las puertas del armario abiertas de par en par pensando qué ponerme para
aquella noche hasta que finalmente decidí llevar un vestido de tirantes con
vuelo azul marino con estampado de flores rosas.
-¿Puedo pasar? –pregunté después de llamar a la puerta
del baño.
-Claro.-me respondió. Abrí la puerta y me le encontré con
la toalla anudada a la cintura, peinándose frente al espejo. Me miró cuando yo
fui a coger mi bolsa de aseo.
-¿Qué? –pregunté mirándole.
-Nada, nada.-sonrió levemente volviendo a mirarse en el
espejo.- Que vas muy guapa, vas a meter a Liam en un gran dilema.-
-No bromees conmigo cuando estoy enfadada.-le dije y me
sacó la lengua. En realidad, no aguantaría a chincharle durante mucho más
tiempo.
Volví a la habitación y me senté frente al espejo para
maquillarme un poco. Me recogí el pelo en un moño para que el detalle de la
espalda del vestido se luciera, me calcé unos zapatos de tacón rosas y me puse
a meter lo esencial en un pequeño bolso.
-¿Estás lista, Ron? –escuché gritar a mi amigo.
-Podemos irnos ya.-dije saliendo de la habitación con el
bolso colgado de un hombro y una cazadora vaquera en la mano por si refrescaba.
Amanda Turner
Cena en casa de Harry y después, ¡a bailar! No había un
plan mejor para una noche de sábado. Terminé de ducharme y no me costó mucho
elegir qué me pondría en aquella ocasión: unos pantalones cortos negros de
cintura alta acompañados por una blusa sin mangas fucsia algo ancha. No tardé
apenas tiempo en arreglarme el pelo ya que lo dejé suelto pero con el
maquillaje fue completamente distinto. Harry me había advertido aquella mañana
que aunque ellos tenían enchufe para entrar en la discoteca a la que iríamos,
debería maquillarme más de lo normal para aparentar más de dieciocho y que me
dejaran entrar en su compañía sin poner ningún obstáculo así que, ¡manos a la
obra! Escogí una sombra bastante oscura por no decir casi negra para darle un
toque ahumado a los ojos, los delineé de negro tanto por arriba como por abajo
y apliqué rímel para alargar mis pestañas. Di un tono más sonrosado a mis
mejillas con un colorete rosa y los labios los pinté del mismo color. Entré de
nuevo a mi habitación para ponerme unos zapatos negros de cuña, abiertos un
poco por delante y coger una americana del mismo color. Me colgué el bolso y me
miré en el espejo antes de salir: claramente, había conseguido mi objetivo y no
parecía la niña inocente de siempre.
-¿Qué tal estoy? –dije entrando en la habitación de Dani
y dando una vuelta.- Dime que aparento más de dieciocho.
-Diría que tienes casi diecinueve.-contestó y ambos
reímos.- No, ahora en serio. Estás genial, tortuguita.-sonreí y le abracé de
lado.- ¿Te apetece unirte a nosotros después de cenar? –le pregunté. Tenía
entendido que al baile se nos unirían Eleanor y Sophia, la cena era algo en
plan “solo amigos” a pesar de que Lucy y Niall estaban juntos al igual que Gin
y Harry.
-No sé, ¿sabes si irá Perrie? Porque si es así ya te digo
que no.
-No creo.-respondí y me miró extrañado, seguramente
pensando que iría porque Zayn estaría allí.- Zayn y ella ya no están
juntos.-dije y abrió los ojos como platos. Me eché a reír.- Anda, vente, hazlo
por mí que si no el ogro que tenemos por padre no me dejará volver
tarde.-pedí.- Si vienes, prometo quedar algún día con Perrie aquí y te voy
preparando el terreno.-comenté dándole un codazo. Él rió y suspiró.
-Está bien.-dijo.- Mándame luego la dirección del sitio y
nos vemos allí.-
-Eres el mejor hermano del mundo.-exclamé y besé su
mejilla.
Salí de su habitación y bajé las escaleras. Ahora venía
la parte más complicada de todas: que mi padre diera el visto bueno al modelito
de esa noche.
-¿Dónde vas? –preguntó mi madre.
-A cenar con las chicas.-dije.- Y luego vamos a bailar un
rato.
-¿Y es necesario que vayas tan maquillada? –protestó mi
padre. Ya empezamos. Resoplé.
-Me tengo que ir que llego tarde.-dije mientras me
dirigía a la puerta.
-Te quiero aquí antes de las doce.-le escuché decir antes
de que saliera. Volví dentro.
-Pero a esa hora es cuando empieza la mejor música.-me
quejé.
-Me da igual. Ya me has oído.
- ¿Y si viene Dani conmigo? –pregunté.- ¿Puedo quedarme
un rato más? –Mi padre se quedó en silencio pensándose mi propuesta hasta que
mi hermano se asomó por las escaleras para intervenir en mi favor una vez más.
-Iré a vigilarlas.-comentó.
-Está bien.-aceptó.- A las tres en casa.-hice una mueca
de protesta.- Las tres o nada.-me miró serio y asentí con la cabeza.
-A las tres.-afirmé, besé la mejilla de mi madre y salí
de casa. Cogí el metro y afortunadamente, pude sentarme.
¿Qué me dices si
te invito a cenar esta noche? Te echo de menos y me apetece pasar un rato
contigo. Te quiero.-Ahí estaba Nick, esta última semana no nos habíamos visto mucho porque él
había estado liado con los papeles para la matrícula de la universidad.
Ya he quedado a
cenar pero vamos a ir todos a la discoteca después, ¿qué tal si nos vemos allí?-le contesté.
Perfecto. Cuando
acabéis la cena, avísame.
Continué hablando con él un rato más hasta que llegó la
parada en la que tenía que bajarme. Caminé un poco por la calle y me encontré
en seguida con la casa de Harry. Llamé a la puerta y me abrió sin necesidad de
tocar el timbre de nuevo.
-¿Quién eres tú y qué has hecho con mi pequeña Amy? –dijo
mirándome de arriba abajo.
-¿No me dijiste que dejara de ser una niña por una noche?
Pues aquí me tienes, ¿qué te parece?
-Estás preciosa.-dijo riendo y besé su mejilla.
-¿Quién es, Haz? –era la inconfundible voz de mi amiga.
La vi cruzar el pasillo de la cocina al salón con una bandeja en las manos. Iba
impecable con un vestido corto ajustado de encaje beige y marrón.
-Soy yo, boba.-la saludé en el salón.
-Vaya, ¿tengo que recordarte que tienes novio y no tienes
que ligar después?
-Mira que eres tonta.-la empujé riendo.- Podría decirte
lo mismo.
-Déjense de charla, señoritas que tenemos que terminar de
poner la mesa.-dijo Harry interrumpiéndonos.- Ah.-se dio la vuelta antes de
salir por la puerta del salón.- Y nada de ligar, que os he oído.-reímos con su
comentario.
Ambas le seguimos hasta la cocina a ayudarle a llevar el
resto de platos que tenía ya preparados.
-Voy yo.-dije cuando sonó el timbre. Me encontré al otro
lado con Liam.- ¡Leeyum! –exclamé y nos abrazamos.- Tú no sé cómo lo haces pero
cada vez que te veo estás más guapo.-él rió y besó mi mejilla.
-Lo mismo digo.-entramos mientras íbamos hablando aunque
no nos dio tiempo a mucho ya que el timbre volvió a sonar.- Ayuda tú a esos
dos, yo me encargo de la puerta.-me dijo Liam y entré de nuevo en la cocina
para terminar de sacar al jardín los platos con la comida.
Louis Tomlinson
Sabía que lo estaba haciendo a posta. Quería aparentar
que seguía enfadada conmigo pero no era así, pasó la tarde en su cuarto sin
hablar conmigo hasta que tuvimos que irnos para la cena. Todo el camino hasta
la casa de Harry lo pasé haciéndola preguntas sobre los días que había estado
en Doncaster: ella se limitaba a contestarme seca y yo hacía como que me sentía
mal. Aparqué en el primer sitio que encontré y nos bajamos del coche.
-¿Quieres parar ya, Ron? –dije. Ella me miró con el ceño
fruncido.- Sé que ya no estás enfadada conmigo.-afirmé.
-¿Qué te hace pensar eso? ¿Es que ahora eres adivino o
qué? –preguntó colocándose una mano en la cintura.
-Vamos, cada vez que me contestas mal haces lo imposible
por no reírte.-ella rodó los ojos y sonrió.
-Vale, está bien, me has pillado.-admitió.- Odio que me
conozcas tanto.-la abracé de lado y la acerqué a mi mientras caminábamos hasta
la casa de Harry.
-He recuperado a mi Ronnie.-dije contento.
-Pero aún me debes una muy gorda por lo que hiciste,
Tomlinson.-
-Lo sé, y lo siento de verdad, pero es que no pude
callarme, Liam me estaba poniendo de los nervios con su “ay, es que no me
contesta”.-exageré haciéndola reír.- Pero prometo compensártelo.
-Pensaré en algo mañana.-
-Me parece justo.-besé su mejilla antes de llamar al
timbre. El anfitrión nos abrió.
-Llegáis los últimos.-dijo antes de saludarme a mi
chocando los puños y a mi amiga con un beso en la mejilla.
-¡Ya era hora, tenemos hambre! –gritó el irlandés cuando
nos vio aparecer en el salón.
Todos los allí presentes se levantaron a saludarnos y
empezamos a ocupar nuestros sitios alrededor de la mesa que estaba colocada en
el jardín.
-No, creo que ya no falta nada más, Harold.-dijo Amy
entrando en el jardín y no pude evitar hacerle un pequeño escaneo mientras
saludaba efusivamente a Ron. Terminaron su abrazo y nuestras miradas se
cruzaron.- Hola.-me saludó. Hice un leve movimiento con la cabeza y me senté en
mi sitio, entre Niall y Gin.
La cena transcurrió entre charlas de todo tipo y
muchísimas risas aunque con ella especialmente no crucé ni una sola palabra en
toda la noche.
-Bueno, bueno, un poco de silencio y atención.-dijo Harry
levantándose y llamando la atención de todos dando con el tenedor suavemente en
la copa.-Los chicos y yo tenemos algo que proponeros.-En seguida las chicas se
miraron entre ellas, sin entender muy bien qué pasaba.
-¿De qué se trata? –preguntó Eli curiosa.
-Liam, por favor.-pidió Niall.
-Venga, sin rodeos, chicos.-exigió Gin.
-Yo ya sé lo que es.-canturreó Lucy.
-¡Niall! –le regañaron a la vez Harry y Zayn.
-Lo siento.-dijo Niall poniendo cara de inocente,
levantando las manos en el aire.- No sabéis las armas que tiene.-comentó y nos
echamos a reír.
-Podemos hacernos una idea.-sugerí yo haciendo que la
interesada se sonrojara y su novio besara su mejilla después.
-¿Queréis contarnos qué pasa? –dijo Amy.
-Veréis, la semana que viene nos vamos a Los
Ángeles.-empezó a explicar Zayn.
-¿Te vas y no me habías contado nada? –regañó Gin mirando
a Harry.
-¿Quieres callarte y seguir escuchando, doña nomecuentasnada? –le contestó.
-Como decía Zayn.-siguió Liam.- nos vamos a L.A. porque
tenemos que grabar nuestro nuevo videoclip para la canción de nuestra
peli.-contó.
-¡Y hemos pensado que os podríais venir a pasarla con
nosotros! –exclamó Niall.
-Estáis de broma, ¿no? –comentó Eli. Los cinco negamos
con la cabeza. Niall, Harry, Liam y yo habíamos pedido permiso para llevarnos a
nuestras chicas durante aquella semana y nos habían dado una respuesta
afirmativa, el problema era que al final ni Els ni Sophia podían acompañarnos.
-¿Qué decís? ¿Os apuntáis? –preguntó Harry.
-Yo ya he aceptado.-dijo Lucy.
-Claro que voy.-contestó Gin entusiasmada.- No creo que
me pongan problemas en casa.
-Yo supongo que también iré.-respondió Ronnie.
-¿Eli? ¿Amy? –preguntó Niall.
-Yo…-empezó Eli.- Es un viaje demasiado caro, no me lo
puedo permitir.-argumentó.- Y tampoco puedo dejar a mi madre sola tanto tiempo.
- Eh, ¿quién ha dicho nada de que os lo tengáis que pagar?
–le dijo Zayn.
-Eso, es como un regalo de nuestra parte.-añadió el rubio
a lo que los demás asentimos. Ella
resopló.
-Dejadme que lo piense.-
-Nada de pensar, te vienes con nosotros.-dijo Zayn.
-¿Y tú qué, pequeñaja? –le preguntó Liam a Amy que era la
que estaba a su lado.
-No sé ni para qué preguntas, Liam. Sabes de sobra que no
la dejaran ir, aún es una niña.-contesté, quizás algo borde, mirándola fijamente.
¡Hola, hola! Aquí está el capítulo 31. Sé que debería haberlo subido el viernes como hago siempre pero he tenido una semana complicadilla y no me dió tiempo a escribir nada porque el jueves estuve en la universidad hasta las ocho de la tarde, ayer de compras navideñas y a todo esto hay que sumarle los trabajos que tengo que hacer y aggg. Bueno, el capítulo de hoy ha sido más bien flojillo, lo sé, es un poco caquita pero bueno, al menos ya sabéis qué es lo que los chicos les tenían que contar y Ron ha perdonado a Lou su desliz. Os prometo que el siguiente capítulo será muuuuuucho mejor: tendréis algo que pasará con Zayn y Eli, quizás haya momento Garry y...chán, chán, otro momento Lamy. Como os he dicho antes estas dos próximas semanas voy a estar hasta arriba de cosas con la universidad así que, yo intentaré subir el viernes un nuevo capítulo pero no prometo nada. En cuanto a Unforgettable Summer, tengo el primer capitulo más o menos a la mitad, tampoco sé cuando voy a poder acabarlo, quizás si me pongo hoy cuando termine de hacer cosas lo termino pero bueno, en cuanto lo tenga os lo subo, de verdad. ¡GANÉ EL CONCURSO PARA IR A VER EL MIÉRCOLES LA GRABACIÓN DE LOS CHICOS EN LA VOZ! Y estoy KJSAHBFHJSBDFHJSBDJHFVBJSDHFBVJ Muuuuuuuuuy nerviosa, aún no termino de creérmelo *-* ¿Por casualidad alguna de vosotras va? Si es así, ya sabéis me lo decís y allí nos vemos. Ya os contaré qué tal cuando vuelva a subir. Bueno, no me enrollo más. Muchísimas gracias
Love,
Sarai.