viernes, 8 de noviembre de 2013

Capítulo 27.




Niall Horan

Me levanté más contento que de costumbre y todo por culpa de ella. Lucy. No había abandonado ni un solo minuto mi cabeza y, a pesar de que nos vimos ayer por la noche, ya estaba deseando de encontrarme de nuevo con ella, con mi chica. ¡Qué bien sonaba eso! Me vestí después de darme una ducha relajante y desayuné rápidamente, en media hora tenía que estar en la radio porque teníamos una entrevista, estábamos empezando a promocionar nuestra película –This Is Us– que sobre finales de agosto llegaría a los cines. Me monté en el coche y tras cantar unas cuatro canciones, aparqué y me bajé para entrar en el estudio radiofónico. Subí por el tramo de escaleras que la chica de la recepción me había indicado muy amable y me encontré con el resto de los chicos hablando en el pasillo.

-Buenos días.-saludé alegremente.
-Uy, irlandés, qué contento vienes hoy.-comentó Harry.
-No sé.-me encogí de hombros.- Estoy como siempre.-dije.
-Ya claro.-habló Zayn pasando su brazo por mis hombros.- Déjate de tonterías y cuéntanos qué pasó anoche con Lucy.
-Eso venga, cuéntanos.-pidió Louis y los cuatro me miraron atentamente esperando mi respuesta.
-Pues nada, la llevé a su casa.-expliqué y se echaron a reír.
-¿Crees que nos vamos a conformar con eso? –me preguntó Liam.-
-Se os veía muy juntitos. Seguro que terminasteis bien la noche.-dijo Harry después de darme un leve codazo y guiñarme el ojo.
-Que pesados sois.-me quejé.
-Sabes que no pararemos hasta que nos digas qué pasa entre vosotros dos.-dijo Louis. Resoplé con pesadez.
-Estamos saliendo.-solté rápido y con los ojos cerrados. Se hizo el silencio en la sala y abrí un ojo para encontrarme con las sonrisas pícaras de los cuatro idiotas que tenía por amigos.
-¿Pero saliendo en serio? ¿O solo salís para pasar buenos ratos?
-¡Harry! –le regañó Liam y él rió.
-¡Solo preguntaba! –se excusó con las manos levantadas.
-Tienes muchas cosas que contarnos, Horan.-habló ahora Zayn.- Empezando por cómo la conociste y terminando.-el sonido de mi móvil nos interrumpió. ¡Gracias seas quien seas! Saqué el teléfono del bolsillo trasero del pantalón y lo desbloqueé: un whatsapp.-
-¿Es ella? –preguntó Louis casi echándose encima de mí.
-Quita, cotilla.-me aparté de ellos para poder leerlo. Efectivamente, era ella. Sonreí al ver su nombre en la pantalla pero a medida que iba leyendo, fruncí el ceño.

¡Buenos días, Nialler! Tengo que hablar contigo, es importante. ¿Vendrás hoy a Nando’s? xx

Los “tengo que hablar” nunca son buenos y a pesar de que pensaba que llevábamos muy poco juntos como para que ya empezara a haber problemas, nunca se sabía. Contesté afirmativamente antes de volver con los chicos.

La entrevista duró una media hora más o menos y, afortunadamente, no volvieron a atosigarme con preguntas de todo tipo. Salimos casi a la hora de comer, así que me despedí de ellos, subí al coche y puse rumbo al Nando’s de siempre.

Lucy Austen

Tenía que decírselo. Le quería muchísimo pero cuanto antes lo supiera mejor y además, tenía que saber la decisión que había tomado aunque sabía perfectamente que se opondría pero era lo único que podía hacer en aquella situación a pesar de que yo tampoco quería eso.

Pasé una mañana bastante despistada en el trabajo ya que no paraba de darle vueltas a lo mismo y estuve a punto de romper algún vaso en varias ocasiones. Le vi entrar sobre la una y media, me buscaba con la mirada y no paró hasta encontrarme detrás de la barra preparando una de las comandas. Me sonrió y le devolví el gesto antes de que fuera a sentarse en su mesa de siempre.

-¿Qué va a tomar? –pregunté educadamente poniéndome a su lado.
-Lo de siempre, señorita.-respondió siguiéndome el juego.
-En unos minutos se lo traigo.-dije y empecé a caminar hacia la barra aunque no me dejó, tiró de mí brazo haciéndome retroceder.
-También quiero un saludo en condiciones de mi chica.-
-Eso no será posible, la chica está trabajando.-contesté.
-Uno pequeñito.-pidió.- vamos, ahora no mira nadie.-solté una risita antes de dejar un pequeño beso sobre sus labios.- Ah, ¿qué es eso que tenías que decirme? –frunció el ceño al formular su pregunta.
-Luego te cuento.-le dije antes de alejarme de su mesa para seguir con mi trabajo.

Un par de horas después, mi turno terminó. Entré en el cuarto de los empleados, me quité el uniforme y me puse la ropa con la que me había vestido por la mañana.

-Podemos irnos.-susurré a sus espaldas y le asusté levemente. Reí.
-¿Dónde quieres ir? –me preguntó.
-No sé, un sitio tranquilo, tengo algo importante que contarte.-expliqué. Se quedó pensativo unos segundos.
-¿Te vale mi casa?
-Claro.-ambos sonreímos y, después de despedirme de mis compañeros, salimos para caminar hasta donde había dejado aparcado su coche.

Condujo durante unos veinte minutos y llegamos hasta uno de los mejores barrios de Londres. Entramos en una urbanización, metió el coche en uno de los garajes y bajamos. Me condujo hasta el portal número 12, abrió la puerta y me dejó pasar primero. Esperamos al ascensor para que nos llevara hasta la octava planta que era la última. Introdujo la llave en la cerradura y, nuevamente, me dejó entrar a mi primero y ahí fue cuando empecé a alucinar. Me encontré con un loft: un espacio bastante grande, muy luminoso con grandes ventanales. Tenía varios sillones colocados frente a una gran pantalla de plasma colgada en la pared bajo la que se encontraba una chimenea.

-¿Esta es tu casa? –pregunté. Él rió.
-Sí, me parece que sí.-bromeó.- Ven, te enseñaré el resto aunque no hay mucho más.-me cogió de la mano y tiró de mí.
-¿Te parece poco esto? De aquí sacamos cinco pisos como en el que vivo yo.-comenté mientras me enseñaba lo que era la cocina.

Volvimos a la sala principal de donde salían unas escaleras. Nada más subir, nos topamos con su habitación ya que aquella estancia estaba ocupada por una cama de matrimonio, un armario, algunas estanterías, un espejo de pie y una puerta que supuse llevaría al baño.

-Y ahora que ya has visto mi pequeño hogar.-empezó a hablar.- quiero que me cuentes eso tan importante.-se sentó en un sofá y me hizo sentarme a su lado.
-No sé por dónde empezar.-admití.
-Pareces preocupada.-dijo analizándome con sus ojos azules.- ¿Es algo malo? –me quedé en silencio mirándole.- Vamos, llevamos un día saliendo, es imposible que ya haya pasado algo que nos lo vaya a estropear.-comentó divertido.
-No podemos estar juntos, Nialler.-solté.
-¿Qué? ¿Por qué dices eso? –no podía sostenerle la mirada, así que la desvié al suelo.- Lucy.-me llamó.- ¿Qué ha pasado? ¿Alguien te ha amenazado si estabas conmigo? –No pude evitar sonreír levemente. Que teatrero era cuando quería.
-No, no es eso.-murmuré.
-¿Entonces? ¿Es que no…me quieres? –preguntó pausadamente. Le miré inmediatamente y llevé mi mano a su mejilla.
-Claro que te quiero, Niall. Llevo queriéndote desde aquel campamento.-confesé. Suspiré y volví a mirarle.- Han destinado a mi padre a Los Ángeles.-me miró frunciendo el ceño levemente, como si no hubiera entendido lo que eso quería decir.- Nos mudamos en un par de semanas.
-¿Te vas con él? –asentí.- Encontraremos una solución, quizás pueda escaparme a verte los fines de semana, no tenemos por qué dejarlo.
-Niall.-posé mi mano sobre su rodilla.- No creo que funcione, no puedes estar cruzando el océano cada dos por tres.
-Pero Lu, yo te quiero, quiero estar contigo.-mis ojos se cristalizaron y me abalancé sobre él para abrazarle. Me apretó fuerte contra él y nos quedamos un rato así.- ¿No puedes quedarte aquí? –dijo una vez nos separamos.
-Mi padre va a vender el piso para poder comprar una casa allí.-expliqué. Entonces le vi sonreír y supe que nada bueno rondaba su cabecita rubia.
-¡Tengo una idea! –exclamó.- Podrás quedarte en Londres.
-Pero Niall acabo de decirte que.-
-Sh.-me interrumpió.- Vivirás aquí.-gesticuló señalando el lugar donde nos encontrábamos. Le miré extrañada.-
-¿Aquí? ¿Contigo?
-No hace falta que sea conmigo.-rió.- Puedo irme una temporada con alguno de los chicos y te presto mi apartamento.-explicó con total normalidad. Yo no daba crédito a lo que me estaba sugiriendo.-Di algo, mujer.-
-Es que no sé qué decirte.-dije con sinceridad.
-Pues di que sí.-me hizo sonreír con su comentario.- Por favor, Lu, no quiero separarme de ti ahora que nos hemos vuelto a encontrar.-dijo esto susurrando sobre mis labios. Tenerle tan sumamente cerca no me dejaba pensar con claridad en otra cosa que no fuera en besarle y así lo hice. Junté mis labios con los suyos en un beso que duró bastante.
-Hablaré con mi padre.-susurré con los ojos cerrados, apoyando mi frente con la suya. Pude notar cómo una gran sonrisa se dibujaba en su cara.- Pero.-dije abriendo los ojos.
-¿Pero? –preguntó sin dejar de sonreír.
-Dejarás que te pague un alquiler.-
-Ni hablar.-movió la cabeza, negando.- Eres MI novia y te dejo mi apartamento.
-Alquiler o Los Ángeles.-dije firme. No iba a ceder en eso, cualquiera que viera la situación desde fuera pensaría que me estaba aprovechando de él y eso no era así.
-Alquiler.-respondió rápidamente antes de besarme de nuevo.

Amanda Turner

Para variar, mi hermano y yo estábamos solos en casa, sentados en el sofá viendo un poco la televisión cuando sonó el timbre. Él se levantó a abrir porque si lo tenía que hacer yo, tardaría una eternidad.

-¿Quién es, Dani? –le pregunté desde el sofá, girando la cabeza para ver si entraba alguien al salón.
-Un amigo con rizos.-me contestó e inmediatamente, Harry apareció en escena.
-¡Hazza! –exclamé estirando los brazos igual que una niña pequeña pidiendo un abrazo.
-¿Cómo estás?-me preguntó sentándose a mi lado.
-Bien, muy bien. ¿Cómo tú por aquí?
-Pues he quedado a cenar con Gin.-levanté las cejas repetidas veces y me dio un codazo.- Y he dicho, vamos a hacer una visita a la pequeña Amy que seguro que está aburrida.-
-La verdad es que sí, este espécimen no me da conversación.-dije señalando a mi hermano.
-¡Oye! –se quejó.

Nos pusimos a hablar un rato, primero me estuvo contando más detenidamente cómo iban las cosas con mi amiga y después, se nos unió mi hermano mientras charlábamos de todo un poco. Nuevamente, el timbre volvió a sonar.

-Ya voy yo.-dijo Dani.
-Claro que vas tú, yo no puedo.-dije riendo.
-Acaba de llegar otro quinto de One Direction.-anunció mi hermano. Fruncí el ceño y miré hacia la puerta, encontrándome, efectivamente con otro miembro de la banda: Louis.
-Hola.-saludó.
-Vaya, ¿qué haces tú aquí, Lou? –le preguntó Harry sorprendido.
-¿Y tú? –preguntó Louis llegando donde estábamos nosotros.
-Te veo en buena compañía así que me voy un rato arriba.-comentó mi hermano para desaparecer por las escaleras poco después.
-He venido a ver a Amy.-contestó Harry.
-Pues igual que yo.-dijo Louis. Intenté no soltar ninguna risa pero la situación me parecía un tanto extraña y cómica.
-¿Queréis algo de beber, chicos? –ofrecí.
-Lo que tengas por ahí.-habló Harry.
-Ya sabes dónde están las cosas, Louis.-le dije, él asintió con la cabeza y se adentró en la cocina.
-¿Se puede saber qué pasa aquí?-preguntó el cotilla de mi amigo de rizos.
-Nada.
-¿Y por qué sabe dónde están las cosas? –me miró con una ceja alzada.
-Porque lleva viniendo unas cuantas tardes desde el accidente y como yo no me puedo mover apenas.-expliqué. Harry hizo una mueca que me hizo reír.
-Esto es muy raro.-afirmó. Louis volvió con una bebida para cada uno y un bol de patatas fritas.
-¿Hace una partidita? –me preguntó medio sonriendo, agachándose frente a la televisión para sacar la videoconsola.
-Claro, ¿qué clase de pregunta es esa? –dije divertida y se puso a sacar todo lo necesario. Mientras, Harry nos observaba a ambos con sorpresa. Se recostó en el sofá con los brazos cruzados.
-Lo que yo decía, rarísimo.-murmuró.- Y yo que pensaba que os llevabais mal.-repetí su acción.
-Ya somos dos.-
-Dos contra uno no sería muy justo, ¿no? –preguntó tendiéndome uno de los mandos a la vez que se sentaba en un sofá.
-Venga, da, igual, si soy capaz de ganaros a los dos con los ojos cerrados.-mi comentario hizo que ambos se picaran y que pasáramos una tarde muy divertida con los dos intentando ganarme, cosa que no consiguieron.




¡Hola chicas! Aquí estoy de nuevo con un capítulo muy Nucy o Liall como queráis jajajaja Algunas de vosotras acertásteis en que lo que el padre de Lucy tenía que decirla era que se mudaban pero nuestro irlandés es muy listo y tiene soluciones para todo. Quizás es un pelín corto el capítulo pero bueno, quería subir ya porque si no a lo mejor ya no podía en todo el fin de semana y cuando una dice que sube los viernes pues es eso, los viernes. Espero que os haya gustado y muchísimas gracias, como siempre. Nos vemos el viernes que viene.
Love,
Sarai.